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Construir sin ladrillos: casas listas en 90 días

La construcción en seco gana terreno en Argentina por su rapidez, precios previsibles y eficiencia energética. Permite edificar una vivienda en solo tres meses.

La forma de construir viviendas en Argentina está cambiando. Frente al aumento sostenido de los costos y a los plazos extensos de la obra tradicional, la construcción en seco se posiciona como una alternativa cada vez más elegida por quienes buscan previsibilidad, menor impacto ambiental y tiempos de ejecución mucho más cortos.

Este sistema, que incluye variantes como el steel framing y la construcción modular, permite levantar una casa de tres ambientes en aproximadamente 90 días, con valores que hoy oscilan entre los 1.100 y 1.500 dólares por metro cuadrado, según el nivel de terminaciones.

Menos tiempo, menos imprevistos

Una de las principales ventajas de la construcción en seco es la reducción drástica de los plazos. Al trabajar con componentes industrializados y paneles fabricados en planta, gran parte del proceso no depende del clima ni de los tiempos de secado propios de la obra húmeda.

La construcción en seco tiene varias ventajas para contemplar ante la construcción tradicional.

Esto se traduce en obras más cortas, sin interrupciones por lluvias o bajas temperaturas, y con precios definidos desde el inicio. Para quienes construyen, significa mayor control del presupuesto y menos sobresaltos durante el proceso.

Eficiencia energética y ahorro a largo plazo

Además de la rapidez, el sistema se destaca por su desempeño térmico. Las viviendas construidas con estructuras de acero galvanizado y aislantes específicos reducen de forma significativa el consumo de energía para calefacción y refrigeración.

El resultado es un menor gasto mensual y una vivienda más confortable durante todo el año. A esto se suma un menor desperdicio de materiales y una obra mucho más limpia, con menos residuos y menor impacto ambiental.

Cómo es una casa construida en seco

La estructura principal se compone de perfiles de acero galvanizado. En el interior se utilizan placas de yeso, mientras que el exterior se resuelve con placas cementicias o sistemas de aislamiento térmico continuo, como el EIFS. Estos materiales permiten lograr durabilidad, buen aislamiento y terminaciones similares o superiores a las de la construcción tradicional.

La construcción en seco permite ganar metros útiles sin aumentar la superficie.

Otra ventaja poco visible, pero relevante, es el mayor aprovechamiento del espacio. Las paredes son más delgadas que las de ladrillo, lo que permite ganar metros útiles sin aumentar la superficie total construida.

Un modelo que gana terreno

El encarecimiento de la obra tradicional y la inflación acumulada en los últimos años aceleraron el interés por sistemas más eficientes. En este contexto, la construcción en seco aparece como una solución que combina velocidad, costos controlados y calidad constructiva.

También se adapta mejor a un mercado dinámico: permite ampliar viviendas en etapas, planificar proyectos con mayor precisión y reducir el impacto financiero del tiempo de obra.

Un cambio de época en la construcción

La creciente demanda por viviendas rápidas, eficientes y sustentables marca un punto de inflexión. La construcción en seco ya no es una alternativa de nicho, sino un modelo que gana protagonismo en el desarrollo habitacional argentino.

Con plazos claros, costos previsibles y mejores estándares energéticos, este sistema redefine la forma de pensar la vivienda y se consolida como una de las grandes tendencias del mercado inmobiliario actual.

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