Comprar para alquilar vuelve a ganar atractivo
La rentabilidad de los alquileres tradicionales mejoró y algunas tipologías de departamentos ofrecen retornos superiores al 6% anual
Comprar una propiedad para alquilar vuelve a aparecer como una alternativa atractiva para quienes buscan invertir en ladrillos. Después de varios años de cambios en los precios de venta y alquiler, el mercado comienza a mostrar una mayor estabilidad y mejores condiciones para analizar la rentabilidad de una inversión inmobiliaria.

El regreso del crédito hipotecario es uno de los factores que está modificando el escenario. Si el financiamiento a largo plazo logra extenderse entre más familias, una parte de los actuales inquilinos podría convertirse en propietaria. Esto reduciría la presión sobre la demanda de alquileres y podría limitar futuras subas de precios.
Al mismo tiempo, el mercado de alquileres incorporó una mayor oferta desde la eliminación de la Ley de Alquileres. La cantidad de propiedades disponibles creció y los valores publicados comenzaron a moderar su ritmo de aumento.
Sin embargo, los alquileres todavía representan un esfuerzo importante para los ingresos de los hogares. Esa situación también funciona como un límite para nuevas subas y plantea un escenario en el que la estabilidad puede ganar terreno frente a los fuertes incrementos registrados en años anteriores.

Qué departamentos ofrecen mayor rentabilidad
La rentabilidad bruta anual promedio de los departamentos destinados al alquiler tradicional alcanzó el 6,22% en junio de 2026, de acuerdo con un relevamiento sobre propiedades de la Ciudad de Buenos Aires.
El resultado surge de comparar los valores de alquiler con los precios de venta de propiedades similares. Aunque se trata de un mercado específico, el dato sirve como referencia para analizar cómo está evolucionando la inversión inmobiliaria.
Por tipología, los departamentos de dos ambientes fueron los que ofrecieron el retorno más alto, con una rentabilidad bruta anual del 6,56%.

Los de tres ambientes alcanzaron el 6,41%, mientras que los monoambientes registraron un 6,37%. En el caso de los departamentos de cuatro ambientes, el rendimiento fue menor, con un 5,52% anual.
La diferencia muestra que el tamaño de la propiedad puede tener un impacto importante sobre el resultado de una inversión. Las unidades más pequeñas y de dos o tres ambientes tienden a combinar una mayor demanda potencial de alquiler con valores de compra relativamente más accesibles.
Qué mirar antes de invertir
El porcentaje de rentabilidad es solamente uno de los elementos que conviene considerar antes de comprar una propiedad para alquilar. También es necesario evaluar el precio de adquisición, los gastos de mantenimiento, impuestos, períodos de vacancia y eventuales costos de renovación.

Además, la rentabilidad calculada al momento de la compra puede modificarse con el tiempo. El resultado final dependerá de cómo evolucionen el alquiler, el precio de la propiedad y las condiciones establecidas en cada contrato.
Por eso, en un mercado que comienza a recuperar previsibilidad, la clave para el inversor no está solamente en encontrar una propiedad barata, sino en elegir una unidad con buena ubicación, demanda sostenida y capacidad de generar ingresos en el largo plazo.
El escenario actual vuelve a poner al alquiler tradicional en el radar de los inversores, aunque con una mirada más selectiva: ya no alcanza con comprar ladrillos, sino que resulta fundamental analizar cuánto cuesta la propiedad, cuánto puede generar y qué posibilidades tiene de conservar su valor.
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