IPV vs banco: qué conviene para acceder a la casa
Las diferencias en cuotas, requisitos y acceso marcan dos caminos muy distintos hacia la vivienda propia
El acceso a la vivienda en Mendoza hoy se divide en dos grandes caminos: los créditos hipotecarios bancarios y las alternativas estatales como las del IPV.

Ambas opciones tienen ventajas y limitaciones, y la elección depende del perfil económico de cada familia.

Por un lado, los bancos ofrecen financiamiento para comprar viviendas terminadas, con montos más altos pero también mayores exigencias.
Por otro, el IPV apunta a la construcción de vivienda propia, con cuotas más accesibles pero condiciones específicas.
Dos modelos, dos realidades
En los créditos bancarios, las cuotas suelen arrancar desde los $700.000 y pueden superar el millón de pesos. Además, exigen ingresos elevados y estabilidad laboral comprobable.
En contraste, el IPV ofrece cuotas desde los $300.000, lo que lo convierte en una opción más accesible para sectores medios.

Sin embargo, este programa tiene requisitos clave, como contar con un terreno y no poseer otra propiedad.

Otra diferencia importante es el destino del crédito: mientras el banco financia la compra, el IPV financia la construcción.
En este escenario, no hay una opción mejor en términos absolutos, sino alternativas distintas según las posibilidades de cada hogar.
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