El compromiso de la humanidad por la sustentabilidad
El año 2022, sin dudas, viene marcado por múltiples cambios que se han venido produciendo en la humanidad, desde el comienzo de una pandemia, que afectó a la población a nivel mundial.
Será un año fuerte, como la humanidad misma, un año de consciencia y renovación de la confianza. De decisiones y pasos firmes en la reconstrucción de nuestro mundo hacia un desarrollo sustentable.

Se trata de un llamado de atención a la razón y el surgimiento de una férrea convicción: el momento para el cambio es el ahora.
El Desarrollo Sustentable es en sí mismo un continuo proceso de resiliencia, transformación con sentido de trascendencia, perspectiva, empatía y liderazgo a favor del bien común, que nos permite apropiarnos de los resultados con un mayor compromiso
El calentamiento global, la contaminación de los suelos, los ríos y los océanos, la deforestación y el clareo de tierras que se convertirán en suelos aptos para el cultivo y la generación de residuos, entre otros, nos obligan a repensar el desarrollo humano y a sumar en la “agenda verde” un nuevo capítulo que se llamará “la gestión del riesgo” y el interrogante que plantea cómo encontrar el punto de equilibrio entre el crecimiento demográfico y la interrelación de las personas en el marco de la sanidad.
El presente es el pasado, y el futuro es el presente de una situación que nos demanda con urgencia una nueva arquitectura, en donde la sostenibilidad se ha de convertir en el pilar fundacional, con una mirada que trascienda las barreras de lo imaginado.

A lo largo de las últimas décadas, han irrumpido a nivel internacional, distintas certificaciones aplicadas a la construcción sustentable y que, marcando el rumbo de un nuevo paradigma, han moldeado las bases de un diseño en armonía con los principios del cuidado del medio ambiente.
El mejor ejemplo lo expone la certificación Well Building de los Estados Unidos, a partir del “Triple Botton Line” que contempla la interrelación entre el aspecto social: que considera a la salud y al bienestar, la ética, la justicia y la equidad e igualdad de oportunidades entre las personas; el medioambiental donde la prevención de la polución y la preservación de los recursos naturales y los principios del reciclado, la reutilización, la recuperación y la reducción nos indican el camino que se debe seguir para tener un planeta más habitable y el financiero con la mirada en una economía de costos, ahorro de consumos y retorno de la inversión.

Resumiendo: el desarrollo sostenible mejora la calidad de nuestras vidas, protege nuestro ecosistema y preserva los recursos naturales para las generaciones futuras.
Ser ecológico y sostenible no solo es beneficioso para las empresas, sino que también maximiza los beneficios de un enfoque ambiental a largo plazo.
Es hora y momento de atrevernos a soñar un mundo diferente, en donde los seres humanos asumamos el compromiso de cultivar los principios de la sustentabilidad en el cual, lo primordial, sea el cuidado del medio ambiente y la equidad, para obtener un mundo más vivible en defensa de nuestra única casa, la Tierra… De nosotros depende la conservación de nuestro hábitat.
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