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Alérgicos: el espacio que limpiar para evitar ácaros

Hay aparatos que acumulan tierra, gérmenes y otro tipo de sustancias orgánicas que pueden generar malos olores y suciedad que se esparce en el ambiente.

Los primeros días de calor veraniego ya se sienten en la mayoría del país y un viejo sonido empieza a zumbar de fondo. Se volvieron a prender los aires acondicionados para combatir las altas temperaturas. Pero la realidad es que hay algo en ellos a lo que se le presta menos atención de lo que se debería, ya que a pesar de que no lo veamos a simple vista, acumulan tierra, bacterias y posiblemente hongos en sus filtros que luego se dispersan en el ambiente.

Al prenderse, los organismos que se alojan en los filtros sin limpiar se dispersan por el aire, y en consecuencia pueden generar mal olor y esparcen la suciedad por el ambiente. Más allá del olor y la limpieza, el acondicionamiento de este tipo de equipos ayuda a que enfríen mejor el ambiente y funcionen de forma más eficiente.

Además, la falta de limpieza de los aires acondicionados puede incidir en la salud en algunas personas. El problema cuando un sistema no está debidamente mantenido es que puede acumular gérmenes u otro tipo de sustancias orgánicas y eso sí puede ser nocivo para la salud.

Aun así, estas afecciones trascienden al uso doméstico y la importancia clínica solo radica en los lugares donde hay pacientes inmunodeprimidos y allí no se puede usar porque pueden disparar virus y hongos, casos en los que se toman medidas especiales para usarlos. Por supuesto que la higiene es importante en el domicilio, pero no es típico de nada.

En redes sociales, hay un sinfín de cuentas que publican consejos sobre cómo mantener la casa en orden, de qué forma limpiar determinadas superficies difíciles de extraer la suciedad o cómo sacarle manchas a la ropa.

El paso a paso para limpiar el equipo:

  • Desenchufar el equipo o bajar la térmica de luz que le provee energía para poder operar de forma segura.
  • Quitar los filtros y lavarlos con agua y detergente para lograr sacar toda la suciedad que tienen retenida. Al momento de cambiarlos o sacarlos para limpiarlos, hay que hacerlo con cuidado para no romper los enganches que los fijan en su lugar. Las veces que haya que cambiar esta parte del aparato varía según su uso, aunque se recomienda hacerlo mínimamente dos veces al año. En caso de usarlo de forma intensiva, los filtros deben cambiarse cada pocos meses. En cambio, si solo se encienden de manera esporádica, pueden sustituirse cada un par de años. Aunque, en ese caso, habrá que limpiarlos de manera continua para alargar su vida útil.
  • Mientras los filtros se secan, se sugiere poner una bolsa de consorcio inmediatamente debajo del aire para que la tierra que puede desprenderse caiga ahí y no en lo que pueda haber debajo, que puede ser un sillón, una cama o un mueble.
  • Con mucho cuidado, hay que limpiar la turbina del aire acondicionado. En su caso, opta por un paño de microfibra y un palo chino para tener una superficie que limpie y buena accesibilidad para hacerlo.
  • Con un paño húmedo y detergente o algún gel de limpieza se recomienda limpiar el resto del exterior del equipo.
  • Por último, el tip es agregar unas gotas de alguna fragancia de aceite esencial en los filtros antes de volver a colocarlos para que desprenda un rico aroma y perfume el ambiente.
Fuente: Google.

Por otro lado, las personas que son alérgicas a los ácaros del polvo pueden realizar este tratamiento con barbijo puesto para evitar inhalarlos en el proceso.

Es muy importante hacerlo por nuestra salud, la de los más pequeños e incluso las mascotas que viven en nuestro hogar. El aparato del aire acondicionado tiende a acumular suciedad, polvo, moho y otras sustancias. Todo esto favorece la irritación, inflamación o infección de las vías respiratorias. También favorece a las alergias y a los ojos.

El aire acondicionado, cuando se utiliza solo para refrigerar -y no para calentar- el ambiente, suele ser un equipo muy estacional, por lo que, de la misma manera que ocurre con las estufas en invierno, requiere de ciertos cuidados y mantenimiento, durante el año o los días previos, como para que en el momento de su uso intensivo esté en buenas condiciones y pueda auxiliarnos de los calores extremos.

Los puntos principales a tener en cuenta a la hora de mantener en buenas condiciones el equipo son los siguientes:

  • Liberar la vía del condensador: hay que comprobar que el aparato no esté bloqueado por un objeto que se haya caído encima o que tenga muy cerca de su parte frontera. Esto es importante porque si la unidad no tiene suficiente espacio para que el aire caliente que expulsa pueda salir sin obstáculos, el condensador se puede llegar a bloquear.
  • Revisar el nivel de gas: cuando este tiene pérdidas, el aire puede enfriar menos de lo que debería o gotear en el interior de la propiedad.
  • Chequear la instalación eléctrica: Una instalación eléctrica deficiente puede provocar un daño de los sistemas que están conectados a ella. Por lo tanto, debe corroborarse que los cables del sistema, como así también los enchufes, se encuentren en buen estado.

Fuente: La Nación.

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