JARDINERÍA

La guía completa para “sacarle hijos” a las plantas del hogar

Como quizás ya sepas, las plantas pueden multiplicarse y reproducirse de diversas formas, siendo las más habituales mediante semillas o la multiplicación por esquejes.

Es muy posible que a priori este proceso pueda resultarte complejo, pero, si continuás leyendo, vas a descubrir  que es más simple de lo que parece.

Las plantas pueden propagarse de diferentes formas, siendo las más comunes la multiplicación por semillas y la reproducción por esquejes. Pero, a pesar de que ambos procesos son los más usados en jardinería, el de esquejes es el que goza de mayor popularidad. ¿Por qué? La razón es muy simple: es la forma más rápida de propagación.

 ¿Qué es un esqueje?

Un esqueje no es más que una parte viva (normalmente un tallo) que se ha extraído de una planta con el objetivo de injertarla en otra o en un recipiente para que se desarrolle. La multiplicación por esquejes consiste en realizar un corte limpio de esas pequeñas partes con el fin de que terminen por reproducirse.

A grandes rasgos, para este proceso sólo necesitarás cortar un pedazo tierno y vivo de una especie (por ejemplo, un tallo, una rama o un brote).

Una vez que ya has realizado el corte y el pequeño trozo ya está separado de la planta, hay que introducirlo en un recipiente con agua para que desarrolle las raíces (o en un tarro que contenga tierra y arena). A continuación, y tras aparecer las raíces, se trasplanta al lugar definitivo. Así de simple.

¿Cuáles son las especies perfectas para realizar esquejes?

  • Geranio: se reproduce a partir del corte de esquejes de entre 15-20 cm de longitud. Se recomienda cortar los esquejes cuando el geranio esté marchito y se puede usar para ello su tallo.
  • Rosa: los trozos cortados de esta planta deben medir aproximadamente 30 cm y se tienen que plantar directamente en la ubicación final (nada de introducirlos en un recipiente con agua).
  • Begonia rex: los resultados que se obtienen de esta especie cuando se multiplica por esquejes son sorprendentes. Lo único que necesitarás para este proceso es cortar una de sus hojas. Sí, una única hoja.
  • Amapola californiana: de ella, se extraen algunas raíces a principios de invierno y se cortan segmentos con un tamaño de aproximadamente 7 cm.
  • Lavanda: en este caso, hay que cortar brotes de punta de 7 cm para luego plantarlos en un ambiente frío.

¿Cuándo hacer esquejes?

Los esquejes necesitan una temperatura específica y cierta humedad para que tengan éxito.

Lo ideal es llevar a cabo este proceso cuando la temperatura es suave y cuando exista la suficiente humedad para que las raíces puedan tener un buen crecimiento. Primavera es el mejor momento para hacer esquejes.

Cómo hacer esquejes: Paso a paso

El proceso de multiplicación de una planta por esquejes o gajos es un método sencillo y simple que, haciéndolo adecuadamente, puede tener como resultado la reproducción óptima de esa especie vegetal.

Se pueden hacer esquejes de casi cualquier tipo de vegetación, desde flores hasta arbustos o árboles.

1.      Tené claro cuál es la planta

Antes de pasar a la acción, debés tener claro si la especie que has decidido reproducir admite una multiplicación por esquejes.

2.      Seleccioná y cortá una parte de la planta

Tenés que decidir cuál es la parte de la planta que vas a cortar para usar como esqueje o, dicho de otro modo, si vas a seccionar un tallo tierno o por ejemplo una rama recién brotada.  Cortés el trozo que cortés tenés que hacerlo con delicadeza y sin causar daños ni a la planta ni a esa parte. Lo más recomendable es elegir los vástagos más saludables y flexibles.

El corte de la base del gajo debe ser en dirección horizontal y el de la punta en diagonal. Por regla general, el tamaño del esqueje no debe superar los 20 centímetros aproximadamente, pero esta longitud puede variar según la especie que sea.

Para arbustos y plantas pequeñas lo normal es cortar entre los 5 y 10 centímetros. Sin embargo, para especies de mayor tamaño, se puede usar una medida superior

3.      Tratá  los esquejes y retirá las hojas inferiores

Una vez que se han obtenido los esquejes de la planta es el turno de tratarlos y retirar las hojas de la parte inferior. Debés asegurarte de remover las brácteas inferiores del gajo y sacar los botones florales, pues éstos absorberán los nutrientes que la planta necesita para desarrollar las raíces. Y es algo que no queremos.

4.      Prepará el recipiente de enraizamiento

Después de tratar el gajo y de quitarle las hojas inferiores, es el turno de preparar el recipiente en el que se va a colocar.

El esqueje, para que desarrolle las raíces, se puede colocar en un medio con un sustrato compuesto por tierra, con arena o con simplemente agua. Algunas plantas se desarrollan mejor en agua, por lo que un recipiente con este líquido es lo más recomendable.

Además, es aconsejable mezclar el agua con un fertilizante muy diluido y no exponer el esqueje a la luz directa. Es muy importante que tengas en cuanta la luz, pues estos trozos cortados debes estar en áreas de sombra o semisombra.

Sin embargo, si apostás por la tierra o la arena, tenpes que preparar una “cama” de jardín húmeda, rica en materia orgánica y dejar espacio entre gajo y gajo.  Al mismo tiempo es aconsejable impregnar el esqueje con un enraizante (o hormonas de enraizamiento) antes de introducirlo en el recipiente. Esta sustancia se encarga de estimular el crecimiento radicular del esqueje, así el enraizamiento podrá ser todo un éxito.

 

5.      Riega los esquejes para lograr una correcta humedad

Si has decidido enraizar los esquejes en un recipiente de tierra, debés mantenerlos húmedos (nunca encharcados). Por ello, regá frecuentemente mediante pulverizaciones y tratá de procurar una temperatura suave.

Cabe la posibilidad de que en los primeros días observes marchitamiento, pero es totalmente normal. Cubrilo con una bolsa de plástico suelta para mantener esa humedad que necesitan las plantas mientras se están formando.

6.      Trasplant láos esquejes a la maceta

Una vez que los esquejes han enraizado correctamente, es el momento de realizar su cultivo en la maceta definitiva o, dicho de otro modo, trasplantarlos a la ubicación deseada. Para ello debés retirar los gajos, con sumo cuidado, y plantar cada uno de ellos a una profundidad de aproximadamente las tres cuartas partes de su longitud total.

Antes de trasplantar, comprobá que haya raíces. Para llevar a cabo esta comprobación, dá un tirón muy suave (esto es sumamente importante). Si sentís que se resiste, es decir, que le cuesta salir de la tierra, significará que la raíz está creciendo.

Contanos si lo lograste.

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