Los cinco sentidos del agente inmobiliario

Existen herramientas indispensables en nuestro desarrollo vital. Se trata de capacidades mediante las cuales, el ser humano entra en contacto, percibe y procesa la información que le llega del exterior: ver, oír, oler, degustar y sentir. Esto le permite interactuar con el entorno y apreciar todo aquello que le rodea.

Un buen profesional debe tener estos “cinco sentidos”, que son cruciales, en el campo empresarial.

Así lo indicó Fernanda Villalba, bróker de RE/MAX Chacras, que, en un plano metafórico, se puede establecer una concordancia entre estas herramientas de percepción, innatas del ser humano, y los cinco sentidos que, de ser aplicados, aportan a un profesional del sector inmobiliario valiosas claves para su desempeño diario, y que lo destacarán como un gestor hábil, satisfaciendo las necesidades de sus clientes”.

Siguiendo este lineamiento y, con respecto a su mirada, en un sentido amplio, Fernanda Villalba, explicó que “el agente inmobiliario debe contar con una amplia panorámica respecto de los objetivos globales de su empresa, así como de sus servicios profesionales, de las necesidades de sus clientes y de su papel como intermediario cualificado en el proceso de compra, venta o alquiler, con una amplia visión y perspectiva de su labor”.

El sentido auditivo, Igualmente cobra especial relevancia. En el ámbito empresarial, la importancia de la escucha se resume en una afirmación contundente, sea cual sea el motivo, si el agente no escucha con atención perderá oportunidades de negocio, con el consiguiente perjuicio para la inmobiliaria. Por lo tanto, Fernanda Villalba resaltó que “hay que saber escuchar, para saber vender”.

Respecto al sentido del olfato, según Fernanda Villalba, “el agente inmobiliario debe tener olfato, para percibir una ocasión de venta favorable o desfavorable, con lo que se retirará en su debido momento, evitando pérdidas de tiempo innecesarias. Y olfato para descubrir cuáles son las necesidades reales de sus clientes y para saber adecuar las ventajas de su servicio a las mismas”.

En lo que respecta al sentido del gusto, los profesionales del sector inmobiliario tienen que tener “gusto por su profesión”; es decir, deben sentirla y valorarla como una opción de trabajo satisfactoria y ser capaces de brindarle pleno desarrollo profesional y personal.

“El agente en muchos casos, nace, pero también se hace; por eso, es necesario que la persona que desee trabajar en el ámbito inmobiliario sea consciente de que se trata de una actividad seria y digna del mayor respeto, que requiere cada día mayor formación. Debe estar dispuesta a progresar a medio y largo plazo en una profesión que, aun no estando exenta de algún que otro sinsabor, sin duda aporta grandes momentos de satisfacción si es ejercida con profesionalidad”.

Fuente: Freepik.

Fernanda Villalba concluye con el último de los cinco sentidos: el tacto, entendido, en el ámbito comercial, como tacto hacia el cliente.

Actualmente, se sabe y se valora que el objetivo de su trabajo debe ser la satisfacción del cliente. Este constituye el epicentro de la relación comercial, y a él hay que aportarle soluciones. “Aunque puede parecer obvio”, afirma Fernanda Villalba, “todavía hoy hay compañías que no aplican de forma efectiva este principio. Tener este concepto constituye el único modo de establecer una relación comercial duradera y mutuamente satisfactoria con un cliente, siendo la base de la continuidad de las inmobiliarias”.

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